Motivación del estudiante y entornos virtuales de aprendizaje

Conferencia Internacional ICDE 2011
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
Motivación del estudiante y entornos virtuales de aprendizaje
Dra. Nancy Reyes O

La motivación es un elemento esencial para la marcha del aprendizaje y es inherente a la posibilidad de otorgar sentido y significado al conocimiento. Sin motivación el alumno no realizará una trabajo adecuado, no sólo el de aprender un concepto, sino en poner en marcha estrategias que le permitan resolver problemas similares a los aprendidos. Hay una relación muy estrecha entre la eficacia de enseñar, aprender, y los aspectos motivacionales del comportamiento humano. La enseñanza a través de entornos virtuales de aprendizaje se ha convertido en una tendencia que muchas instituciones de educación superior han puesto en práctica en sus políticas de desarrollo y prospectiva académica.
Se habla de la “educación del futuro”, de la “educación para más a menor costo” y de la “oportunidad de estudio” para todas aquellas personas que por una u otra causa vieron truncadas sus aspiraciones de estudio y que, a través de estas modalidades, han podido reintegrarse, por esta razón el objetivo de la investigación fue indagar sobre la importancia de la motivación del estudiante y la educación a distancia. Estuvo orientada en el tipo de investigación documental de nivel descriptivo. Producto de la indagación documental se tiene que los elementos claves en la motivación del estudiante de educación a distancia son: la plataforma educativa, el diseño de los contenidos y el tutor/asesor; en tal sentido se concluye que: La plataforma educativa es sólo un medio por el cual se distribuye, organiza e imparte el conocimiento. Un buen diseño instruccional es como si el profesor estuviera presente, característica que no se cumple en todos los casos. El asesor y el tutor son piezas clave en el buen desarrollo de los programas virtuales, pues con la adecuada orientación y asesoría continua los estudiantes avanzan en el proceso. La educación virtual no es, como se ha señalado en algunos espacios, independiente y autónoma. El estudiante en los entornos virtuales de aprendizaje debe poseer características que le ayudarán en el proceso; por ejemplo, ser responsable, analítico, autogestivo, capaz de reconocer sus limitaciones para pedir ayuda oportuna.
Palabras clave: Educación a distancia, motivación, plataforma educativa, diseño instruccional, asesor-tutor.

Introducción

La Educación mediada por Tecnologías es una tendencia pedagógica actual. Ella intenta armonizar el desarrollo científico-tecnológico de la humanidad en los últimos tiempos con los procesos de enseñanza-aprendizaje en los distintitos campos del saber. En tal sentido, el calificativo actual resulta más que apropiado, por cuanto la educación en el mundo contemporáneo mal podría hacer abstracción de todos los progresos tecnológicos que de alguna manera ella ha ayudado a realizar y que ahora pueden convertirse en aliados suyos invaluables. Por otra parte, la educación mediada por tecnologías trasciende la esfera puramente didáctica y constituye una alternativa pedagógica, dinamizadora de la producción de conocimiento. Esto implica, claro está, la redefinición de conceptos básicos como educar, enseñar, aprender, entre otros, y la de los roles clásicos asignados a quien enseña y a quien aprende.
La motivación es un elemento esencial para la marcha del aprendizaje y es inherente a la posibilidad de otorgar sentido y significado al conocimiento. Sin motivación el alumno no realizará una trabajo adecuado, no sólo el de aprender un concepto, sino en poner en marcha estrategias que le permitan resolver problemas similares a los aprendidos. Hay una relación muy estrecha entre la eficacia de enseñar, aprender y los aspectos motivacionales del comportamiento humano.
El término motivación resulta extremadamente ambiguo tanto en el contexto cotidiano como en la investigación. Todos los seres humanos tendemos a satisfacer nuestras necesidades:
 Poder: cuando buscamos controlar el comportamiento de los demás,
 Afiliación: cuando nos sentimos miembros de algún grupo y
 Logro: cuando buscamos conseguir bienes materiales o de otro tipo.
En las personas la intensidad de cada uno de estos tres tipos de necesidades cambia y depende de sus experiencias sociales y culturales, creando estados motivacionales diferentes. Dado que se está tratando la motivación en relación con el aprendizaje, el aspecto que más interesa es la motivación de logro, aunque conviene tener en cuenta que las motivaciones de poder y afiliación también están en el proceso de aprendizaje. El aprendizaje se produce en un contexto social. Los profesores saben que el estado de motivación de un alumno puede variar según la situación en el grupo que se encuentre.
El logro mantiene la tendencia de una persona a actuar para aprender, y depende de las siguientes razones.
 La intensidad de su motivación al respecto.
 Su expectativa de conseguir lo que se propone.
 La intensidad o cantidad de recompensa que se espera obtener.
Las diferencias entre motivación intrínseca y extrínseca es un factor importante. Las personas que creen que sus resultados de aprendizaje dependen de factores externos las consideran no controlables, y los que creen que su aprendizaje se debe a causas internas, entonces su motivación obedece a su propio esfuerzo y actividad. Dada la importancia de la motivación del estudiante para garantizar su permanencia en los sistemas de educación a distancia o semi presencial, se realiza esta investigación de tipo documental con el objetivo de determinar los elementos que intervienen en la motivación del estudiante en los procesos educativo virtuales.
Disertación
Según los expertos en la materia, y en el mundo ideal, los sistemas a distancia se basan en la habilidad de sus estudiantes para aprender de manera independiente. Eso dicen los planes de estudios, sin embargo, cuando se quiere llevar esto a la práctica, se presentan elementos que no pueden argumentarse en un papel. Para que el estudiante pueda ser autónomo, autogestivo y autocrítico, se le deben fomentar ciertas actitudes y valores. Pensar que, con sólo dictaminar programas a distancia, quienes ingresan contarán con las características deseadas de manera automática, por decreto y por norma es un error grave; se olvida que han cursado catorce años de estudios presenciales, donde lo último que se les desarrolla es la responsabilidad y la autonomía.
Según menciona García Aretio (2001: 151), los sistemas de enseñanza a distancia se han establecido generalmente para atender a una población adulta que aprende y se manifiesta de manera diferente al niño, adolescente o joven, habituales usuarios de las realizaciones convencionales. El estudiante a distancia es un individuo, por lo regular, maduro, lleno de experiencias, conocimientos, capacidades, hábitos y actitudes que le ayudarán en su proceso de aprendizaje.
Se debe considerar que en un ambiente virtual el estudiante está solo, su responsabilidad sobre su propio proceso de formación es muy grande y si no tiene conocimientos mínimos de la tecnología aplicada se perderá en un mar de información. Aunado a esto hay que considerar el tiempo que dedica al estudio y a las actividades de su vida cotidiana, así como el tiempo transcurrido desde la última vez que asistió a un aula de clases. En este sentido se requiere de mecanismos motivadores que coadyuven a que no deserte del sistema.
La motivación, es un elemento sumamente importante en cualquier proceso de enseñanza – aprendizaje ya que es la fuente que provee la energía para realizar las acciones y tareas correspondientes, es el factor psicológico más fuerte y poderoso con que ha de contar el aprendiz que se aventura en el singular proceso de aprender a través de las distintas modalidades de Educación, ya sea en los procesos tradicionales presenciales, como en la modalidad de Educación Abierta y a Distancia. Sin ella, los demás elementos mediadores se desvanecerán, se relajarán y finalmente, se puede producir el abandono de la tarea; al diseñar entornos de aprendizaje soportados por la nueva tecnología digital, en especial la red Internet, un tutor, estudiantes más competentes, y en casos de extrema sofisticación los sistemas inteligentes pueden proporcionar andamiaje para que los aprendices puedan resolver diversos problemas y comprender conceptos para tender hacia el aprendizaje significativo.(Huertas, 2001)
El entorno de aprendizaje que se sustente en la modalidad educativa basada en recursos debe ser profundamente motivador, en este sentido aportará variadas oportunidades y beneficios a los estudiantes y profesores, además de cambios en los roles. De acuerdo con Fernández (2007), bajo este enfoque los estudiantes deben ser capaces de planificar la búsqueda, localizar, recuperar, procesar, registrar, presentar y evaluar información, frente a lo cual los profesores deben estimular a sus estudiantes para que sean activos, no pasivos en el aprendizaje, se comprometan en un enfoque de aprendizaje indagativo, acepten responsabilidad en su propio aprendizaje, sean originales y creativos. Y adicionalmente desarrollen habilidades de resolución de problemas, toma de decisiones y de evaluación.
Los ambientes de aprendizaje diseñados a partir de un modelo educativo sustentado en recursos tecnológicos puede entenderse, según Soto (2004), como un entorno o escenario destinado a promover el aprendizaje a partir de estrategias educativas enriquecidas con TIC, que pretenden crear situaciones de aprendizaje que estimulen al máximo las potencialidades de los alumnos o como un conjunto articulado de condiciones que incluyen TIC destinadas al desarrollo de determinadas competencias en los estudiantes. De acuerdo a estas definiciones, la flexibilidad del ambiente y el papel dinámico del profesor en una interacción intensa con sus estudiantes son elementos claves en los nuevos ambientes de aprendizaje.
Los ambientes de aprendizaje informatizados ofrecen una serie de capacidades a los profesores, además de que favorecen un enfoque constructivista del aprendizaje, donde son los estudiantes, en lugar de los profesores, quienes asumen la mayor parte del trabajo. Por tanto, en lugar de diseñar ambientes de aprendizaje basados en recursos de acuerdo a la figura de un profesor, se debe aprender a diseñarlos con el objetivo de aprovechar todas las posibilidades que estos ambientes informatizados ofrecen pensando en la construcción del conocimiento de cada uno de los estudiantes.
En este sentido, los cursos han de ser valorados, no tanto por su indiscutible carácter práctico, como por su potencialidad en términos de desencadenar procesos de autoaprendizaje, en los que se privilegia la reflexión y la crítica, y se coloca en escena la autogestión y la autonomía de los estudiantes, que de esta manera se constituyen en el centro de la modalidad educativa. A menudo la reflexión sobre los cursos se queda atrapada en el relieve que genera el “medio de comunicación” ocultando la dinámica pedagógica que ella origina, que es lo particular del proceso.
La universidad, como institución encargada de la transmisión de la cultura sistematizada por la humanidad, ya no puede proporcionar toda la información relevante, porque ésta es mucho más móvil y flexible que la propia institución; lo que sí puede es formar a los estudiantes para poder acceder y dar sentido a la información, proporcionándoles las capacidades de aprendizaje que les permitan una asimilación crítica de la misma. El sistema educativo universitario no puede formar específicamente para cada una de las necesidades, lo que sí puede hacer es formar a los futuros profesionales para que sean de por vida aprendices flexibles, eficaces y autónomos.
La interacción virtual se apoya en diferentes tipos de herramientas tecnológicas para la comunicación y el intercambio de mensajes en forma sincrónica y asincrónica. Para tal fin se utilizan diferentes tipos de códigos, que van desde los textuales y visuales, hasta los sonoros y audiovisuales. Se utilizan las herramientas más usuales (chat, correo electrónico, foros y listas de distribución), hasta las más atípicas (videoconferencia, los blogs y las wikis). Herramientas que facilitan realizar la comunicación en los mismos tiempos entre los usuarios, como ocurre con el chat o las videoconferencias; o en distintos, como nos facilita el correo electrónico o los blogs.
Entre las herramientas de comunicación mayormente utilizadas para el desarrollo de la comunicación se señala, sin riesgo a equivocación, que la más significativa la constituye el correo electrónico; muchas personas utilizan Internet porque manejan el correo electrónico, y ese es el grado de uso que hacen del medio. Sin embargo, su uso en contextos educativos implica no sólo poseer competencias instrumentales, sino también comunicativas y didácticas, para las cuales tanto el facilitador como los participantes deben estar capacitados. Respecto a las listas de distribución y al chat, algunas de las recomendaciones que se realizan para su utilización son: tener claro los objetivos de la participación, tener un estilo de comunicación no autoritario, saber animar la participación, ser objetivos y considerar el tono de intervención, promover conversaciones privadas (diseñar situaciones para fomentar el trabajo entre personas con intereses similares), presentar opiniones conflictivas para favorecer el debate, cuidar el uso del humor y del sarcasmo (no todas las personas comparten los mismos puntos de vista), alabar y reforzar públicamente las conductas positivas, no ignorar las negativas aunque se debe llamar la atención de forma privada, saber iniciar y cerrar los debates, incentivar a que no siempre el tutor tenga que ser el que inicie las participaciones, intervenir ocasionalmente para realizar una síntesis de las intervenciones, no escribir en mayúscula pues es entendido por algunas personas como que se está gritando, no repetir varias veces la misma línea de caracteres, y no escribir textos sin sentido.
Perea ( 2006), Hara y otros ( 2000) indican que los foros deben ser considerados como elementos de alto valor educativo, ya que:
• Favorecen el aprendizaje constructivista, pues permiten que los alumnos lean, revisen y reflexionen sobre lo expresado.
• Refuerzan la comunicación personal y ayudan a desarrollar el sentido de una comunidad de aprendizaje.
• Favorecen las relaciones e intercambios de carácter social y promover el aprendizaje colaborativo.
• Ayudan a construir el conocimiento en grupo, reforzando el hecho de que el alumno asuma un compromiso y una actitud dinámica en su aprendizaje.
• Potencian la construcción de conocimiento compartido.
• Impulsan un mayor grado de interactividad entre los participantes.
• Implican al alumno en tareas que exijan una participación activa en el discurso para su aprendizaje.
• Ayudan a los alumnos a encontrar soluciones ante determinados problemas que puedan dificultar su ritmo normal de aprendizaje.
• Capacitan al alumno para que pueda moderar la comunicación en los procesos educativos.
• Permiten una participación activa y una discusión reflexiva sobre el contenido de los materiales.
Por otra parte, su uso implica la construcción de una obra colectiva en cuya elaboración participan diversas personas, en un discurso que podría percibirse como caótico y fragmentario, pero que adquiere un sentido global y consolidado. Algunos autores incluso empiezan a hablar de la existencia en él de un género literario específico que denominan “género Chat” (Mayans, 2002). Lógicamente para ello su incorporación debe estar perfectamente planificada y estructurada y en completa relación con los objetivos docentes que se desean alcanzar.
Es relevante tener en cuenta los comentarios que realizan Bautista y otros (2006: 132), respecto a aspectos que deben evitarse con estas herramientas de comunicación, y que dificultan la interacción entre los participantes; cuestiones significativas que deben ser consideradas por el profesor en su utilización:
• Monopolizar las discusiones o intervenir y contestar de manera rutinaria ante cualquier opinión de los estudiantes.
• Ser inflexible y seguir al pie de la letra la propuesta de actividad grupal sin adaptarse a las necesidades e intereses de los estudiantes si percibiéramos que éstos son diferentes a los planteados.
• Enviar siempre mensajes de explicación «magistral» que no generen opinión o discusión.
• Permitir largas discusiones sobre temas que se escapen de lo que se debe tratar o se está tratando.
• Consentir que los estudiantes centren sus aportaciones solamente en ellos o sus experiencias personales y que esto parezca válido para todos o todas las situaciones.
• Impedir con nuestras respuestas o aclaraciones que los estudiantes justifiquen su interpretación adecuadamente. A veces es mejor sugerir o guiar para conseguir una buena respuesta por parte del estudiante y no darla nosotros directamente. De esta manera facilitamos la proactividad.
• Obviar una intervención importante de algún estudiante en referencia al tema que se trabaja.
• Manipular las intervenciones en los espacios virtuales para favorecer las opiniones propias.
En este sentido han surgido numerosas plataformas educativas, con el desarrollo de Internet en los últimos años, que ofrecen a los usuarios servicios estructurados de información y comunicación síncrona y asíncrona, lo que facilita la retroalimentación de los estudiantes. Menciona García Aretio (2001: 272) que estas plataformas y entornos difieren unos de otros, en el número y calidad de los recursos que ponen a disposición de los docentes o gestores de los cursos y de los estudiantes. Por lo tanto, no todas son igualmente flexibles y amigables; algunas exigen equipos informáticos mejor dotados, así como expertos para su mantenimiento y actualización, mientras que otras son mantenidas por la propia productora o distribuidora, por esta razón se debe adiestrar muy bien al estudiante en el manejo de las herramientas para facilitar la interacción y mantener motivado al estudiantes con variedad de actividades dentro de la plataforma que se maneje.
En lo pertinente a los materiales instruccionales, éstos deben constituir el elemento central del programa educativo. Están formados por la metodología para trabajar el curso, una guía elaborada con un tratamiento didáctico y pedagógico, los medios con los que se trabajará y el grueso de los contenidos, todo con el fin de cumplir con los objetivos de aprendizaje establecidos. Como lo menciona Viesca (1998), los materiales influyen en los productos; posibilitan y amplían las ideas y experiencias de manera independiente. Resulta esencial que sean muy variados, en muchos aspectos, desde la forma y las actividades hasta el nivel de complejidad. Para García Aretio (2001: 195), el diseño de materiales puede afectar significativamente la calidad del proceso instructivo. Por ello han de cuidarse tanto las etapas para la producción de materiales como la misma fase de elaboración, en la que han de tenerse en cuenta las aportaciones de los estudiosos de este tema.
Los materiales deben tener en su diseño, elementos de motivación y estímulo de aprendizaje, teniendo en cuenta el perfil del estudiante, el modelo de formación y la significación de contenidos, todos estos aspectos están relacionados. El estudiante adulto posee escaso tiempo para estudiar, en el poco tiempo del que dispone debe hacerlo de manera consciente, útil y relevante según su finalidad, los desarrollos intensos de tecnologías multimedias en poco tiempo se convierten en desmotivadores. Por eso debe incluir en la medida necesaria los objetivos y finalidades concretas con un criterio de navegación claro, por una metodología concreta. El objetivo es aprender y los materiales deben responder a ese objetivo. Su uso correcto es el éxito de la motivación de los materiales.
El modelo de formación determinará el diseño de los materiales, no sólo es autoaprendizaje. El papel del estudiante en estos entornos puede ser tan activo como en un medio presencial. Los materiales tienen que permitir la interacción entre todos. La secuencia es relevante, no es una condición de los hipertextos por la posibilidad de navegar por ellos, pero debe poseer herramientas que permitan al alumno situarse en el lugar que se encuentra, con la presencia virtual de la orientación del profesor. La significación tiene que ser otro componente de los materiales, el estudiante los debe encontrar como relevantes y estar de acuerdo con sus expectativas. No se trata de que sean más asequibles sino de que estén cerca de las necesidades de los estudiantes. El intercambio de conocimientos, el ponerlos en común, exponer los avances y dudas es el elemento motivador de las significación de los contenidos.
La asesoría y tutoría en este nuevo contexto educativo ha cambiado. El desarrollo de programas en modalidades no convencionales ha generado cambios en la organización y en las funciones que los docentes han venido desempeñando desde hace varios siglos. Si bien eran éstos la figura central del proceso de “enseñanza”, ahora es el estudiante el que toma el papel principal en el proceso de “aprendizaje”. Ya no basta con ser el erudito en la materia, pues desde que la Internet se ha convertido en una herramienta de aprendizaje, el estudiante tiene la facilidad de obtener información más actualizada sobre cualquier tema. Por lo tanto, no es suficiente con lograr el conocimiento, sino el cómo aplicar éste y manejarlo.
Los cambios sociales, económicos, culturales y tecnológicos llevan a los educadores a diseñar nuevas formas de trabajo e interacción y dejar de lado la figura dictadora del profesor para convertirlo en el asesor y guía del estudiante virtual. Entendiéndose aquí como asesor al docente encargado de guiar el aprendizaje de los estudiantes. Como lo menciona García Aretio (2001: 122), es el que planifica y coordina las diversas acciones docentes (a distancia y presenciales), integra los distintos medios, y diseña el nivel de exigencia y las actividades de aprendizaje precisas para superar el logro previsto.
Por su parte, el tutor es el encargado de orientar, asesorar, aconsejar y guiar al estudiante en todo el proceso educativo para fomentar el estudio independiente. Retomando a García Aretio (1996), en la situación de soledad y lejanía académica en que suele encontrarse el alumno de la enseñanza a distancia, la figura del tutor cobra su más profundo y primigenio significado por cuanto que se hace cargo de su asistencia y ayuda personal, a la vez que ostenta para él la representación vicaria de la institución.
Ambas figuras deben tener, por tanto, una amplia preparación en cuanto a las características de la modalidad para poder guiar y asesorar a los alumnos. Para Chaupart (1998), independientemente de la tecnología utilizada, el tutor (entendido también como asesor) y su forma de actuar es el factor esencial para asegurar que el entorno de aprendizaje con uso de tecnología sea favorable al estudiante. En los cursos por correspondencia la falta de apoyo de un tutor era uno de los factores por los cuales había alta deserción. En un ambiente virtual la calidad, la variedad y la dinámica de las interacciones, así como el entusiasmo y la consagración del tutor, además del diseño del curso, su presentación y accesibilidad, son fundamentales para retener a los estudiantes y para que éstos se sientan en un ambiente de aprendizaje.(Huertas, 2001)
El profesor debe orientar al estudiante y proporcionarle las herramientas éticamente adecuadas para que pueda seleccionar convenientemente la información ofrecida por diferentes instituciones y personas, la que pudiera estar sesgada en función de los intereses institucionales. Fernández y otros (2008) indican que, en general, y desde el punto de vista del aprendizaje, el uso de variados recursos mejora en los estudiantes la retención de la información debido a que emplean los diferentes sentidos en dicho proceso (tecnologías en las que se integran el color, el sonido, la imagen, el texto, a través de una interfaz que no sólo entretiene, sino que “facilita” el acceso y la búsqueda de información). En la modalidad educativa basada en recursos tecnológicos, la universidad y el profesor dejan de ser fuentes de todo conocimiento, y el profesor pasa a ser un guía de estudiantes para facilitarles el uso de recursos y herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevo conocimiento y destrezas, pasa a actuar como gestor de ambientes con recursos de aprendizaje y a acentuar su papel de orientador. El profesor podrá abordar temáticas de acuerdo a los intereses de sus estudiantes-participantes, trabajar los contenidos al ritmo y estilo de aprendizaje del estudiante en forma individual o grupal, y por último crear ambientes agradables que favorecen y facilitan el aprendizaje.
Conclusiones
De la indagación documental realizada se concluye que:
La plataforma educativa es sólo un medio por el cual se distribuye, organiza e imparte el conocimiento. Sin embargo, es fundamental que ésta cuente con las características necesarias y adecuadas a cada programa educativo.
Los materiales de estudio dejan en claro la trascendencia de los programas a distancia. Un buen diseño instruccional es como si el profesor estuviera presente, característica que no se cumple en todos los casos. Si en el diseño no se toman en cuenta las necesidades de los alumnos y las diferentes alternativas de comunicación, se puede truncar el proceso de aprendizaje y parcializar los contenidos. Es importante que se reproduzcan y distribuyan los materiales impresos, además de las versiones digitalizadas. Esto por la facilidad de la lectura y porque no todos los estudiantes cuentan con una computadora en sus espacios de trabajo o en el hogar. Al iniciar un programa a distancia se debe tomar en cuenta esto, ya que muchas veces no se dispone del equipo de producción suficiente para tener listos los materiales al inicio del ciclo escolar.
El rol de formador es relevante y adquiere acciones diferenciadas en las mismas funciones que el formador tiene en la forma presencial. La orientación, el estímulo, la guía y sobre todo la motivación son claves en el proceso de formación no presencial, dado que la relación profesor y estudiante se produce en la mayor parte de manera asíncrona. La formación previa y la misma acción docente se diferencian de un modelo a otro, de la presencialidad a la no presencialidad. Ambas se producen en medios diferentes. Esto condiciona los elementos de motivación que se producen en la relación. No se trata de trasladar prácticas de la presencialidad a la no presencialidad, ni siquiera de hacer adaptaciones porque el profesor, estudiantes y materiales, el medio de relación actúa de manera diferentes por este medio que los relaciona. No reconocer esta diferencia puede llevar al fracaso de la formación no presencial.

Referencias
Bautista, G. y otros (2006). Didáctica universitaria en entornos virtuales. Madrid: Narcea.
Cabero, J.; Gisbert, M. (2005). La formación en Internet. Guía para el diseño de materiales didácticos. Sevilla: Eduforma.
Chaupart, J. M.(1998) El tutor, el estudiante y su nuevo rol, en Desarrollo de ambientes de aprendizaje en educación a distancia. Textos del VI Encuentro Internacional de Educación a Distancia. México: Universidad de Guadalajara, pp. 97-110.
Fernández Aedo, R. (2007). La virtualización en la universalización de la enseñanza.Journal of Technology Management & Innovation. [en línea] Disponible en: http://www.jotmi.org [consulta 2009, 1 de mayo].
Fernandez y otros (2008) Un modelo de autoaprendizaje con integración de las tic y los métodos de gestión del conocimiento. RIED. Volumen. 11 Nº 2. pag 137-149
García, A. L. (2001) La educación a distancia. De la teoría a la práctica. España: Ariel Educación.
Hannum, N. (2001). Web-based traigning: advantages and limitations. Khan, B.(ed). Web-based traigning, New Jersey, Educational Technology Publications.
Hara, N. y otros (2000). Content análisis of online discussion in an applied educational psychology course. Instructional Science.
Huertas, J (2001) Motivación Querer aprender. Ed Aike Bs. As Motivación.
Mayans, J. (2002). Género chat. O cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio. Barcelona: Gedisa.
Perea, V. H. (2006). La comunicación asincrónica en el e-learning: promoviendo el debate. Marcelo, C. (coord). Prácticas de e-learning. Granada: Octaedro-Andalucía.
Soto, M (2004). Propuesta de aplicación de un modelo de Gestión del conocimiento para las entidades del CITMA. Habana: Dirección de Tecnologías de Información y Gestión del Conocimiento (TIGEC).
Viesca, Amalia (1998) “Ambientes de aprendizaje en la educación a distancia” en Desarrollo de ambientes de aprendizaje en educación a distancia. Textos del VI Encuentro Internacional de Educación a Distancia. México: Universidad de Guadalajara, pp. 205-216.

7 respuestas a Motivación del estudiante y entornos virtuales de aprendizaje

  1. Joselyn Osmara Diaz Hernandez dijo:

    Me parece un texto muy acertado, con una idea clara y cierta respecto a los puntos que trata en su contenido.
    Narra clara y ciertamente la manera de aprendizajes virtuales y muestra como es que debe de enfrentarse un reto tal como lo es la educación a distancia, Lo llamo reto porque apesar de que hay varios elementos que sirven de apoyo al estudiante, lo mas importante es las ganas que el mismo le ponga a su estudio para poder así lograr su objetivo y en realidad si, la motivación es lo que mueve muchos aspectos en la vida diaria y la educación a distancia es un gran ejemplo de ello, ya que de la actitud que tengas para realizar tus deberes de estudiante dependerá tu buen resultado y el logro de tu objetivo ya para lograr un buen desempeño es indispensable estar motivado en el cumplimiento de tu estrategia para llegar hasta tu logro personal que sera concluir tu licenciatura.

  2. Angelica Morales Bahena dijo:

    Este texto esta enriquecido de información ya que nos muestra muy claramente como es la educación a distancia. Menciona también algunos puntos importantes, los cuales pueden ser considerados como el motor que te impulsa a seguir uno de ellos es la motivación, ya que si cuentas con ella por inercia tendrás algunos hábitos y valores a seguir. Mencionan que es un poco difícil lograr este reto para aquellos que no tienen esa motivación.

  3. MANUEL QUEVEDO HERNANDEZ dijo:

    Excelente trabajo, ya que nos da orientaciones de que debemos de propiciar en los alumnos.

  4. Ana María Occhipinti dijo:

    La educación a distancia es una alternativa pedagógíca con un escenario especifico en donde sus actores tienen roles bien diferenciados respecto de lo que ocurre en la educación presencial, por ende, la motivación debe ser propiciada de manera distinta: atendiendo al diseño de los materiales, a la contención del tutor, la variedad de recursos metodológicos para trabajar diversos contenidos, como también estará supeditada a la madurez , a la predisposicion y actitudes del estudiante para enfrentar este desafío.

  5. MARIA TERESA RICO CRUZ dijo:

    Excelente la información, me pareció muy importante el averiguar sobre los intereses de los estudiantes, para saber cual es su motivación y así como tutores virtuales poder incidir en ella.

    Gracias, por compartir.

  6. Lilian Castillo dijo:

    Me parece de suma importancia la investigación realizada. el punto central es cómo favorecer el aprendizaje reflexivo y la participación del estudiante en la construcción del mismo. Buena orientación en cuanto al uso de herramientas usuales y atípicas como les mencionan en el artículo.
    Debemos seguir apostando por la producción de excelentes materiales educativos interactivos centrados en cómo aprenden y no cómo enseñamos. La educación virtual debe ser abierta y flexible y permitirá llegar a más población y en muchos casos que viven en condiciones más vulnerables.

  7. Claudia dijo:

    Quiero aprender ser motivador y llegar a ser conferencista

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